Itinerario de 4 días por el Lago de Como y Milán

Viajar al norte de Italia en otoño es un auténtico acierto. Los colores del paisaje cambian, las temperaturas son agradables y, lo mejor de todo, los destinos más turísticos se disfrutan con mucha menos gente. Nosotros elegimos como base la ciudad de Como, alojándonos en el Appartamento Centro Storico, un apartamento cómodo y muy bien situado para recorrer tanto el lago como los alrededores.

Si te interesa saber otras opciones donde alojarse en la zona de Como déjamelo en comentarios y puedo añadir una nueva entrada sobre ello.

Para movernos con libertad, alquilamos un coche en Centauro nada más aterrizar en el aeropuerto de Milán Malpensa. Siempre busco diferentes opciones de alquiler de coche a través de Rentalcars porque compara empresas locales y tiene cancelación gratuita. Llegamos ya de noche, así que el primer día se limitó a la recogida del coche y al traslado hasta Como. La verdadera aventura empezó a la mañana siguiente.

Lago de Como

Día 1 – Funicular a Brunate y paseo por Como

Nuestro primer día completo lo empezamos con un café en una pequeña cafetería cercana al apartamento, cargando pilas para el día. Desde allí nos dirigimos al Funicolare Como-Brunate, uno de los planes imprescindibles en la ciudad. El billete cuesta 6,60 € ida y vuelta y en apenas unos minutos conecta el centro de Como con el pintoresco pueblo de Brunate, situado en lo alto de la montaña.

Nada más llegar entendimos por qué merece tanto la pena: las vistas sobre el Lago de Como son espectaculares. Paseamos tranquilamente por las calles del pueblo hasta que decidimos subir un poco más y tomar un jeep que lleva hasta el Faro Voltiano, por solo 5 € ida y vuelta. Desde allí, el panorama es aún más impresionante, con el lago extendiéndose a tus pies entre montañas.

Paseo por Brunate

A la hora de comer nos detuvimos en el Ristorante Osteria Acqua Ciara. La experiencia gastronómica fue correcta, pero nada destacable, aunque nos dio tranquilidad ver que manejaban bien el tema de la dieta sin gluten. Probamos una carne guisada con polenta, un plato típico de la zona. Lo mejor del sitio fue comer con vistas increíbles

Tras la comida regresamos a Brunate en jeep, cogimos de nuevo el funicular y pasamos la tarde explorando la ciudad de Como, que nos sorprendió por su encanto. Calles empedradas, plazas animadas y un ambiente relajado que invita a perderse sin rumbo.

Para terminar el día cenamos en el Ristorante In Teatro, un acierto total para quienes buscan opciones sin gluten, con una carta variada y platos sabrosos. Aunque probablemente no es la mejor pizza que he comido en Italia.

Nota: Todos los restaurantes sin gluten que pruebo en mis viajes están en mi Mapa sin gluten del mundo.

Día 2 – Ruta en ferry por el Lago de Como: Bellagio, Tremezzo y Varenna

Después de un desayuno algo decepcionante en la Pasticceria Cremeria Ristorante Arte Dolce Lyceum (que ya no aparece ni abierta en Google Maps), pusimos rumbo con el coche hacia Bellagio, uno de los pueblos más icónicos del Lago de Como y un punto perfecto para empezar a moverse en ferry por la zona.

Desde aquí salen distintos barcos que conectan los pueblos del centro del lago. Existe un pase de día por 15 € que permite moverse libremente por el centro del Lago (Menaggio, Cadenabbia, Villa Carlotta, Tremezzo, Lenno, Varenna y Bellagio). Existen otros pases con otras combinaciones. La idea es muy buena, aunque conviene mirar los horarios porque no todos los trayectos están conectados directamente. También es posible embarcar el coche, pero sinceramente no lo vimos necesario.

Bonos de barco – Lago de Como

Nuestro plan fue más improvisado: cogimos el primer barco que pasaba y llegamos a Cadenabbia. Aquí no encontramos demasiado que ver, así que decidimos caminar hasta Villa Carlotta, cuya entrada cuesta 15 € para adultos. La visita merece la pena: una villa preciosa con jardines cuidados y vistas al lago.

De Villa Carlotta continuamos andando hasta Tremezzo, donde ya era hora de comer. Gracias a Google Maps descubrimos Cantina Follie, una joya escondida. Es un local acogedor, con ambiente auténtico y una selección fantástica de quesos, embutidos y vinos. Lo mejor para mí fue lo bien que controlaban el tema del gluten: limpiaron las herramientas antes de cortar, sirvieron pan sin gluten y cuidaron cada detalle.

Cantina Follie – Lago de Como sin gluten

Por la tarde cogimos el ferry hacia Varenna, probablemente uno de los pueblos más bonitos del lago. Llegamos al atardecer, con las luces encendiéndose poco a poco y el lago tiñéndose de tonos dorados. Pasear por sus calles estrechas y su paseo junto al agua fue un auténtico regalo para cerrar la jornada en la zona.

Desde Varenna volvimos en ferry a Bellagio, donde recogimos el coche y regresamos a Como. Para cenar probamos en Latteria San Fedele – Bistrot Como Centro, un restaurante con opciones sin gluten, aunque la experiencia fue algo caótica: se confundieron con mi plato de pasta y tuve que esperar bastante. La calidad era buena, pero el servicio dejó que desear.

Terminamos el día de la mejor manera posible, tomando unas cervezas y un Aperol Spritz en un bar del centro de Como, disfrutando del ambiente nocturno de la ciudad.

Horarios de los barcos – Lago di Como

Como recomendación final de este día te recomiendo que compruebes bien los horarios de los barcos en cada parada. Esta es una foto desde Tremezzo, para que se vea la diferencia que hay entre los siguientes viajes. Eran las 14:41 y el barco que nosotros queriamos coger no pasaba hasta las 18:35. En esta web puedes comprobar los horarios, comprar billetes, y ver el mapa de ruta.

Puerto de salida Destinos posibles
Bellagio Varenna, Lierna, Lecco, Menaggio, Lenno, Cadenabbia, S. Giovanni
Varenna Bellano, Menaggio, Cadenabbia, Bellagio

Día 3 – Excursión a Lugano (Suiza) y aperitivo de regreso en Como

Para el tercer día decidimos cambiar de país y cruzar la frontera hasta Lugano, en Suiza. Es un trayecto cómodo en coche desde Como, pero conviene tener en cuenta un detalle importante: Suiza no pertenece a la Unión Europea, y no todas las compañías telefónicas incluyen roaming allí. Antes de viajar, comprueba las condiciones de tu tarifa y, si no tienes cobertura gratuita, lo más práctico es contratar una eSIM con datos para pasar el día. Aquí puedes comparar opciones en mi guía sobre cómo tener internet en el extranjero.

Día en Lugano

Para abaratar un poco la jornada (Suiza es cara incluso para algo tan sencillo como un menú rápido), llevamos un bocadillo preparado y lo disfrutamos en modo picnic. Eso sí, el calor apretaba bastante y se hizo menos idílico de lo que habíamos imaginado.

El resto del día lo dedicamos a pasear por Lugano, descubriendo sus calles, tiendas y rincones fotogénicos. Es una ciudad con mucho encanto, tranquila y cuidada, perfecta para perderse sin rumbo fijo.

Alrededor de las cinco de la tarde regresamos a Como con ganas de algo que nunca falla: el aperitivo italiano. Elegimos Mass Wine Bar, un local que nos encantó. Con cada bebida servían un plato de quesos y embutidos (¡y además con opciones sin gluten!), lo que lo convierte en un sitio ideal para disfrutar de la tarde entre amigos con un par de cervezas o un Aperol Spritz.

Aperitivo en Mass Wine Bar

Para cerrar el día, repetimos en la Latteria San Fedele – Ristorante Centro Como, esta vez con una experiencia mucho más satisfactoria que la noche anterior. Las opciones sin gluten eran variadas y los platos estaban riquísimos, un final perfecto para una jornada entre Suiza e Italia.

Día 4 – Un día en Milán antes de regresar a casa

El último día lo dedicamos a descubrir Milán, aunque de forma breve. Por la mañana dejamos nuestro alojamiento en Como y pusimos rumbo en coche hacia la ciudad. Lo aparcamos en un parking junto a la estación de metro Piazza Abbiategrasso – Chiesa Rossa, que resultó muy cómodo para movernos después en transporte público.

El metro de Milán es muy práctico y funciona igual que en Londres: basta con pasar tu tarjeta contactless en los tornos, sin necesidad de comprar billetes. Yo pagué con mi tarjeta Revolut, que siempre utilizo en mis viajes por la facilidad y las ventajas que ofrece (te lo explico más a fondo en esta entrada sobre por qué Revolut es ideal para viajar).

Nuestra primera parada no podía ser otra que el imponente Duomo de Milán, la joya de la corona de la ciudad. En esta ocasión lo vimos únicamente por fuera, ya que yo ya lo había visitado anteriormente. (Si te interesa que prepare una guía específica sobre cómo visitar el Duomo, dímelo en comentarios y lo trabajaré en una nueva entrada 😉).

Milán

Decidimos comer pronto en un restaurante especializado en carbonara con opciones sin gluten, Maccheroni – La Carbonara N°1 di Milano. Lamentablemente, al revisarlo después hemos visto que ya está cerrado permanentemente.

Con energías renovadas nos unimos a un free tour con Civitatis, algo que me encanta hacer siempre que visito una ciudad por primera vez. Durante el recorrido descubrimos algunos de los lugares más emblemáticos: el Castello Sforzesco, la Bolsa y varios rincones curiosos que ayudan a entender mejor la historia y la esencia de Milán.

Tras el tour, tocaba poner punto final al viaje. Recuperamos el coche en el aparcamiento, lo devolvimos y pusimos rumbo al aeropuerto de Milán Malpensa, cerrando así una escapada corta pero intensa que combinó lagos, montaña, buena gastronomía y un toque de ciudad.