Si estás buscando un itinerario por Japón de 3 semanas has llegado al sitio correcto.
Esta entrada está en construcción, ya que acabo de volver de Japón. Puedes ver mi viaje completo en mis historias de Instagram, en @marchandoviaje. A partir de ahora, iré añadiendo información a esta entrada poco a poco.

Mi manera de viajar es hacer siempre todo por libre. Soy de esas personas que disfrutan tanto con la organización de un viaje que ni se plantea hacer un viaje guíado u organizado. Por eso todo lo que verás en esta entrada, lo reservé, y organicé después de una larga investigación (y de algo de ayuda de mis amigos de Cosas de Viajeros y Welcome to el mundo). También hay que hacer una mención especial a Japonsimo, la biblia de Japón. Además, he hecho una mini guía con mis consejos para preparar tu viaje a Japón. Además en esta otra entrada, tras el viaje publicaré toda la infoarmación que recabe sobre viajar a Japón sin gluten.
💬 Transparencia ante todo: Algunos enlaces que verás aquí son de afiliado. Si reservas a través de ellos, recibo una pequeña comisión sin coste extra para ti. Solo recomiendo cosas que uso o usaría yo misma.
¡Gracias por apoyar Marchando Viaje! 🌍💛
Nuestro itinerario por Japón en 21 días
Este es el itinerario de forma muy general, más abajo entraré en detalle sobre cada día:
- Día 1. Llegada a Tokio y descanso. Noche en Tokio
- Día 2. Recogida de coche de alquiler y trayecto hasta el Fuji. Noche en Yamanakako.
- Día 3. Ascenso al Fuji y tarde en el onsen del hotel. Noche en Yamanakako.
- Día 4. Trayecto a Shirakawa-go, parada en Matsumoto y Takayama. Noche en Shirakawa-go.
- Día 5. Visitar Shirakawa-go, y trayecto a Nakatsugawa. Noche en Nakatsugawa.
- Día 6. Ruta Nakasendo entre Magome y Tsumago. Noche en Nakatsugawa.
- Día 7. Trayecto a Tokio. Noche en Tokio.
- Día 8 – 11. Explorar Tokio. Noche en Tokio
- Días 11 – 14. Explorar Kioto. Noches en Kioto.
- Días 14 – 16. Explorar Osaka. Noches en Osaka.
- Días 16 – 21. Disfrutar de Okinawa. 2 noches en Kadena y 2 noches en Naha.
- Día 21. Vuelta a Tokio y compra de souvenirs. Noche en Tokio
- Día 22. Vuelta a casa.
El viaje día a día
Día 1: Primeras impresiones de Tokio (viernes, 19 de septiembre)
Después de un vuelo largo pero bastante llevadero con Cathay Pacific —salimos desde Barcelona el 18 de septiembre y tras una corta escala de apenas una hora en Hong Kong (más que suficiente para cambiar de avión sin prisas)— aterrizamos en Tokio sobre las dos de la tarde del día 19. En otra entrada contaré como ir desde los aeropuertos de Tokio al centro. Algo que es muy importante en este momento es tener internet en tu móvil. Nosotros para este viaje usamos Saily y nos fue super bien. En esta entrada te cuento mis maneras favoritas de tener internet de viaje, con algunos descuentos 😎

Nos alojamos en el Hotel Kangetsuso, en pleno barrio de Ueno. Es un alojamiento sencillo pero bien ubicado, ideal si buscas algo económico y práctico para empezar el viaje sin complicaciones.
Nada más dejar las mochilas, fuimos directos a un 7-Eleven para picar algo. Siempre me hace ilusión ese primer paseo por un combini japonés,aunque el primer día es un poco una batalla con las etiquetas. Te dejo mi guía sobre Japón sin gluten con algunas cosas que se pueden comprar en los kombini.
Con algo en el estómago, dimos una vuelta tranquila por el Parque de Ueno. Visitamos algunos templos que hay dentro del parque y caminamos hasta el Tokyo National Museum, que solo vimos por fuera esta vez. Por allí cerca nos topamos con un mercadillo de comida callejera con bastante ambiente, aunque no probamos nada porque ya teníamos planes para cenar.

Antes de cenar, pasamos por la animada calle Ameyoko, un mercado al aire libre que recorre el tramo entre las estaciones de Ueno y Okachimachi. Está lleno de puestos de ropa, zapatillas, souvenirs y sobre todo comida. Es un sitio ideal para ver el pulso local y mezclarse con el ajetreo del barrio.
Para terminar el día, caminamos hasta Gluten Free T’s Kitchen, que presume de ser el primer restaurante certificado 100% sin gluten de toda Asia. Es un sitio muy cómodo si viajas con limitaciones, aunque la comida, al menos para mi gusto, estaba bien sin más. Bastante pensada para paladares extranjeros.
👉🏻 Todo lo que tienes que saber sobre Tokio sin gluten.
Después de eso, tocaba volver al hotel y descansar.
🏨 Noche en el Hotel Kangetsuso
Día 2: Alquiler de coche y zona del Fuji (sábado, 20 de septiembre)
Nos despertamos prontito gracias al jet lag, desayunamos cosas del 7eleven, y nos fuimos en metro hasta donde recogíamos el coche de alquiler que reservé con Rentalcars. Haré un post detallado sobre el alquiler de coche en Japón porque la localización de recogida fue un pequeño error. Creo que hubiera sido mejor alquilar el coche a las afueras de Tokio, por ejemplo en Yokohama, que se llega en la Tōkaidō Line en 28 minutos desde Tokyo Station.
Una vez tuvimos nuestro coche cubo (muy cómodo por cierto) empezamos el trayecto hasta el Fuji. Hicimos una pequeña parada en Kamakura. Si tienes suerte y pillas un día despejado, desde la playa de Kamakura se ve el Fuji. Nosotros no tuvimos suerte.
Siguiente parada, la famosísima Chureito Pagoda, desde donde tener unas vistas espectaculares del Fuji… de nuevo si tienes suerte 😂 Hay varios aparcamientos por la zona y vimos que todos costaban ¥1000, unos 6€.

Aprovechamos las no-vistas para comer un sashimi que habíamos comprado en un supermercado de camino.
Ya se empezaba a hacer de noche (a las 18:00 es de noche ya) pero de todos modos nos acercamos a un pueblo con vistas al Fuji. De nuevo… sin suerte 😂 Este pueblo se llama Oshino hakkai y paramos porque nos quedaba de camino a nuestro alojamiento pero no vimos mucho.
Desde aquí fuimos a hacer el check in en uno de mis alojamientos favoritos del viaje, レイクピアエンゼル山中湖. Puedes echarle un vistazo y reservar en este enlace. Habitación con futones y tatami, baños compartidos pero limpísimos y lo mejor de todo, un onsen 🧖🏼♀️ Ideal para después de la aventura que nos esperaba al día siguiente.
Descansando un rato en la habitación aprovechamos para buscar donde cenar, y encontramos un sitio que tenía super buena pinta, y muy cerca del alojamiento. Nagomi Yamanakako, un restaurante especializado en sukiyaki y shabu shabu. Llegamos y no pudo ser mejor. Les enseñe mi tarjetita con indicaciones en japonés sobre el gluten y parecieron super enterados y cuidadosos. Fue una experiencia increíble. No muy barata, pero mereció totalmente la pena. La comida estaba deliciosa.

Después de la cena, pasamos por el 7eleven que había muy cerca para comprar provisiones para el día siguiente.
🏨 Noche en el レイクピアエンゼル山中湖.
Día 3 – Subida al Fuji (domingo, 21 de septiembre)
Hoy tocaba madrugar bien, ayer dejamos ya todo preparado, así que nos vestimos, cogimos las mochilas y la comida, y nos dirigimos en coche a la base del Fuji. Parece que hoy era nuestro día de suerte, y al salir del hotel ya vimos el imponente volcán frente a nosotros. Es realmente enorme.
Nuestra experiencia subiendo el Fuji, todo lo que hay que tener en cuenta, las temporadas y más, está en la entrada específica sobre este tema, que puedes ver haciendo click aquí.

La bajada fue realmente agotadora, tras algo más de 7h yo solo pensaba en llegar al hotel y meterme al onsen. Después de una buena siesta y un baño relajante cenamos por un sitio cerca del alojamiento que no voy a recomendar porque lo unico que pude comer fue arroz blanco y sashimi de caballo. Si, si, de caballo 🐴. No estaba malo, pero no lo recomendaria como un buen sitio para celíacos.
🏨 Noche en el レイクピアエンゼル山中湖.
Día 4 – Pueblos alrededor del Fuji y camino al norte (lunes, 22 de septiembre)
Después de madrugar el día anterior, el día 4 lo empezamos con calma. Como no habíamos podido ver bien el pueblo de Oshino hakkai dos días antes, volvimos a pasarnos por allí. Esta vez con la suerte incluída de ver el Fuji a ratos. Tras una pequeña vuelta por el pueblo y acercarnos a uno de sus templos pusimos rumbo al siguiente pueblo del día. Recomendado por Cosas de Viajeros no podía estar mal.
El antiguo pueblo japonés de Iyashinosato nos recibió con el Fuji prácticamente despejado. Es una aldea tradicional reconstruida a orillas del lago Saikō, con casitas de tejado de paja, talleres artesanos y miradores desde los que el Monte Fuji se ve enorme. Nació como pueblo real, quedó arrasado por un tifón en 1966 y renació en 2006 como “la aldea de la sanación”. El nombre le viene perfecto: es de esos sitios donde apetece ir sin prisas, curiosear y simplemente estar.

De aquí volvimos a coger el coche hasta Matsumoto. Esta parada no me encantó pero el castillo es bastante famoso por lo que hicimos una parada para verlo, comer, y conocer un poco la ciudad. Comimos en un sitio de soba que había visto en varios blogs para celíacos; Kobayashi Soba. Es importante que aviséis de que cocinen todo separado, porque si solo lo pides «sin gluten» sin avisar de la contaminación lo cocinan todo junto. Después de comer nos dimos un paseo por Nawate Shopping Street y volvimos a coger el coche.
Siguiente parada Takayama. Esta si que nos gustó, sobre todo porque pillamos la ciudad ya casi cerrando todos los negocios y las calles bastante vacías al atardecer. Por casualidad acabamos en una tienda de sake, en la que comprando el vasito por ¥400 podías probar todo el sake que quisieras. Nosotros llegamos cuando quedaban 15 minutos para que cerraran, pero yo probé bastantes. Muy peligroso el sitio 😂 Se llama Sansha y tienes la ubicación haciendo click aquí.
Ya se empezaba a hacer de noche y nos quedaba el último trayecto hasta nuestro alojamiento de esta noche. En poco más de 1h llegamos al famoso pueblo de Shirakawa Go. Pero el turismo lo dejaríamos para el día siguiente. Aprovechamos para cenar en un yakiniku buenísimo; Tenkara, Shirakawa.

🏨 Noche en Guesthouse Kei.
Día 5 – Shirakawa Go, Takayama de nuevo y noche en ruta Nakasendo (martes, 23 de septiembre)
Empezamos el día caminando desde nuestro alojamiento hasta el corazón de Shirakawa-go, uno de los pueblos más fotogénicos de todo Japón. Como las tiendas no abren hasta las 10:00 más o menos, subimos primero al mirador panorámico. Desde ahí se ve todo el pueblo con sus casas tradicionales gassho-zukuri rodeadas de verde intenso. Es un sitio ideal para sacar fotos tranquilamente y disfrutar del paisaje en silencio.
Si prefieres no dormir en Shirakawa-go, hay excursiones de un dia desde Takayama o desde Kanazawa. Puedes verlas en webs como GetYourGuide aquí, o desde Nagoya en Viator. También hay excursiones en Booking y en Civitatis. Te dejo todas las opciones enlazadas para que leas opiniones y compares tu. ✨
Dato curioso: en esta zona es bastante común ver carteles advirtiendo de la presencia de osos. Por eso, en casi todas las tiendas de souvenirs venden campanitas para llevar colgadas. No llevábamos una, y al volver de Japón salió en las noticias un ataque de oso en esta misma zona, así que os lo recomiendo.
Después del mirador, entramos en una de las casas-museo del pueblo. Son antiguas viviendas familiares donde vivían varias generaciones bajo el mismo techo, y en muchas de ellas se criaban gusanos de seda. Me pareció muy interesante ver cómo trabajaban la seda y cómo se organizaban para sobrevivir a los inviernos tan duros.

Tras el paseo cultural, fuimos a desayunar a Egaoya Café, un sitio 100% sin gluten que tenía muy buena pinta. Probamos unas tartas de arroz dulces que estaban deliciosas, suaves y nada empalagosas. Un desayuno perfecto para recargar energías.
Desde aquí volvimos a Takayama, porque el ambiente del día anterior nos había encantado. Esta vez encontramos un restaurante de ramen con buenas puntuaciones, y tenían la opción de hacer el ramen vegano sin gluten, cocido todo aparte. El sitio se llama Ramen Kamon. No estoy del todo segura de si me entendí bien con el dueño, pero estuve atenta y vi que parecían tener bastante cuidado con la contaminación cruzada. Además, las vistas desde nuestra mesa eran una maravilla.
Después de comer, dimos otro paseo por Takayama, disfrutamos del ambiente de sus calles marrones y probamos los famosos nigiri de ternera que tanto se ven por la zona. No me canso de ese contraste entre lo tradicional y lo sabroso.

Ya de camino hacia nuestro próximo destino, hicimos una parada improvisada en el Santuario Mizunashi, que nos salió en Google Maps. Aunque ya estaba cerrada la zona del templo como tal, el exterior era precioso y mereció la parada. Uno de esos hallazgos inesperados que hacen el viaje más especial.
Seguimos en coche hasta Nakatsugawa, donde pasaríamos las dos siguientes noches. Una vez instalados, buscamos un sitio de sushi con buenas opiniones y la verdad es que fue todo un acierto. Le enseñé al chef mi tarjeta en japonés explicando lo del gluten, y me dejó usar mi propia salsa de soja. Me fue diciendo qué piezas podía comer y cuáles no. Comí muy bien y me fui a dormir feliz.
🏨 Noche en AB Hotel Nakatsugawa
Día 6 – Ruta Nakasendo entre Magome y Tsumago (miércoles, 24 de septiembre)
Nos despertamos en Nakatsugawa, pasamos por el 7-Eleven para comprar algo de desayuno y comida para el día, y pusimos rumbo en coche a Magome, donde empieza uno de los tramos más bonitos de la Ruta Nakasendo. El plan era hacer los casi 8 km que separan Magome de Tsumago, y volver en autobús. Si estás pensando en hacerla, te lo cuento todo con detalle en mi guía de la ruta Nakasendo entre Magome y Tsumago: cómo llegar, horarios del autobús, dónde dejar el equipaje y qué ver por el camino.

La ruta es una maravilla. Empieza entre casitas tradicionales, sigue por bosques frondosos, campos de cultivo, algún tramo de carretera (que me gustó algo menos) y varios pueblos con muchísimo encanto. Todo muy bien señalizado, con carteles en japonés e inglés (aunque algunos solo en japonés). En esta zona hay osos, por lo que es bastante común llevar una campanita encima. Yo al principio me lo tomaba medio en broma, pero justo una semana después de volver de Japón hubo un ataque de oso en los Alpes Japoneses… así que ojo.
Si no quieres hacer esta ruta andando, hay muchas excursiones organizadas por la zona en GetYourGuide. Puedes verlas aquí.
El autobús de vuelta entre Tsumago y Magome cuesta ¥600 por persona, y pasa en horarios muy concretos, así que conviene mirarlos con antelación (en la oficina de información turística de Magome tienen los horarios actualizados).
En ambas localidades hay varias oficinas de información donde puedes conseguir sellos de recuerdo para tu cuaderno de viaje.

Volvimos a Nakatsugawa bastante pronto, así que aprovechamos para pasear por el pueblo, que también formaba parte de la antigua ruta Nakasendo. Nos dio la sensación de que podríamos haber hecho algún tramo más ese mismo día, pero también agradecimos un poco de relax.
Después de descansar un rato en el hotel, salimos a cenar sushi a un restaurante que encontramos por Google Maps. Se llamaba Sushi Dokorohotaru. Fue una de las cenas más especiales del viaje. El local era pequeñísimo, regentado por una pareja de señores mayores encantadores. Le enseñé mi tarjeta con las indicaciones sobre el gluten y me prepararon un set de sushi solo para mí, con mucho cuidado. Estuvimos hablando un buen rato con ellos gracias al traductor del móvil, sobre el momiji, sobre cómo era vivir en Japón… Fue una experiencia de esas que no se planean, pero que se quedan contigo.

🏨 Noche en AB Hotel Nakatsugawa
Día 7 – Narai Juku y vuelta a Tokio (jueves, 25 de septiembre)
Empezamos el día, cómo no, con una parada en el 7-Eleven para desayunar algo rápido y comprar provisiones para el camino. Era nuestro último día con el coche, así que queríamos aprovechar bien antes de volver al caos de Tokio.
La primera parada fue Narai Juku, uno de los pueblos que forman parte de la antigua ruta Nakasendo. No sé si coincidimos con alguna festividad o qué, pero estaba casi todo cerrado. Aun así, fue mi pueblo favorito de los Alpes Japoneses. Si tuviera que elegir solo tres sitios de esta zona para una visita rápida, diría sin dudar: Takayama, Shirakawa-go y Narai Juku.
No sé si fue el aire de estar rodeados de bosque, el templo al final del pueblo, las tiendas artesanales de madera, o simplemente la atmósfera tranquila que se respiraba, pero me encantó. Hicimos una parada en una tetería preciosa para tomar un matcha, y fue uno de esos ratos que se quedan grabados por lo simples y agradables.

Desde aquí ya tocaba poner rumbo a Tokio, porque teníamos que devolver el coche antes de las 20:00. Íbamos tranquilos, así que decidimos parar a comer en un Coco Ichibanya, una cadena japonesa especializada en curry. Tienen una opción “allergen free” que sirven en bolsitas individuales de plástico y no tiene gluten. No estaba mal, pero tampoco me entusiasmó. Me parece una opción práctica más que otra cosa.
Aprovechamos para curiosear un rato en un supermercado y luego ya arrancamos hacia Tokio. Durante el trayecto pasamos de nuevo junto al Monte Fuji, que siempre impresiona, aunque esta vez fue solo desde la ventanilla.

El resto del camino fue todo atascos y algo de estrés porque no queríamos llegar tarde al punto de devolución del coche. Por suerte lo conseguimos, aunque justitos. Después de esta experiencia, tengo claro que la próxima vez alquilaría el coche fuera de Tokio, en algún punto más accesible en tren, como Yokohama o Nagoya. Mucho más práctico y menos agobiante. Como recordatorio yo alquilé el coche a través de Rentalcars, en la compañia Oryx.
Con el coche ya devuelto, fuimos directamente al hotel a dejar las mochilas y descansar. Esta vez escogimos un pequeño apartamento en el barrio de Akihabara que nos pareció perfecto, solo tenía una pega y es que el llavero era un calzador de zapatos gigantesco 😅
🏨 Noche en Tokio – FARE Akihabara
Día 8 – Palacio Imperial y sorpresa en Tokio (viernes, 26 de septiembre)
Empezamos el día, cómo no, pasando por el 7-Eleven para desayunar algo rápido antes de salir. Ya casi se había convertido en tradición.
Nuestra primera parada fue el Palacio Imperial de Tokio, que se puede visitar gratis. Hay dos visitas guiadas al día, una por la mañana y otra por la tarde, con grupos de unas 200 personas. Nosotros tuvimos suerte porque quedaban plazas libres y pudimos apuntarnos directamente allí, pero si quieres asegurarte, puedes reservar online con antelación. En esta guía lo explican muy bien y detallado.
Sinceramente, en mi opinión la visita no merece demasiado la pena. Está bien por decir que has estado, pero no se accede a los edificios más importantes y la explicación se me hizo un poco plana. Aun así, el entorno es agradable y los jardines están cuidados.
Este día era un poco especial y no muy representativo del típico itinerario por Japón en 3 semanas, porque teníamos preparada una sorpresa. Un amigo nuestro estaba también de viaje por Japón y no sabía que nosotros estábamos allí. Así que, después del palacio, cogimos el metro rumbo a las escaleras de Your Name, uno de los lugares más reconocibles de la película. Sabíamos que él iba a estar por allí… y la sorpresa salió perfecta.
Después del momentazo, nos fuimos a la zona de Ikebukuro para comer y pasear. Es un barrio con muchísima vida, lleno de tiendas de anime, manga y todo tipo de cultura friki. Aunque no es tan famoso como Akihabara, me pareció muy entretenido para pasar unas horas.

Aquí fue cuando por fin me compré mi cuaderno de sellos (sí, un poco tarde teniendo en cuenta todos los que ya había visto en la ruta Nakasendo 😅). Pero más vale tarde que nunca, porque en Japón hay sellos prácticamente en todas partes: estaciones, templos, oficinas de turismo… y es un recuerdo muy bonito del viaje.
Después de un buen paseo por el barrio, seguimos disfrutando de Tokio a nuestro ritmo.
Para cenar, queriamos ir al Teppan Baby de Shinjuku por muchas recomendaciones de otros celíacos y descubrimos que había que reservar y no tenían sitio. Así que reservamos para el día siguiente y nos dimos una vuelta a ver que podíamos cenar. Acabamos en un yakiniku, opción bastante segura.

La primera vez en Shinjuku fue bastante shock. Las luces, sonidos y todos los estímulos que tiene esta zona de noche me volvieron un poco loca, incluso me empecé a sentir mareada, así que cenamos y nos volvimos a la zona de Akihabara, para terminar celebrando el cumpleaños de nuestro amigo en un karaoke.
De vuelta al hotel pasamos por primera vez por el famoso Donki. Parecía que este día iba sobre estímulos. El Don Quijote en Japón es una tienda que en Akihabara y otras zonas abre 24h y tiene de todo lo que te puedas imaginar. Cosmética, ropa, souvenirs…
🏨 Noche en Tokio – FARE Akihabara
Día 9 – Asakusa, Skytree y noche en Shinjuku (domingo, 27 de septiembre)
Hoy sí que tocaba día intenso de turismo en Tokio. Empezamos con un free tour por Asakusa, aunque la verdad es que no fue nuestra mejor experiencia. El guía no explicaba demasiado bien las cosas y soltó algún comentario un poco fuera de lugar. Aun así, el paseo mereció la pena porque el barrio en sí es una maravilla.

Recorrimos la zona del Templo Senso-ji, uno de los imprescindibles que ver en Tokio, y paseamos por el mercado que hay junto a él, lleno de puestos tradicionales y muchísimo ambiente. Entre fotos, callejear y curiosear, se nos fue buena parte de la mañana. Junto a la estación de metro de Asakusa, está el Asakusa Culture Tourist Center, y si subes hasta la última planta, hay una terraza gratuita desde la que ver el templo desde las alturas. Muy recomendado.
En esa misma zona nos encontramos con mis queridas Ana y Nuria de Un Mundo Contigo, las mejores guías turísticas de Londres. Casualidades del viaje. Nos tomamos una cervecita con ellas y seguimos con el plan del día.
Para comer fuimos a uno de los que, sin exagerar, fue de los mejores restaurantes del viaje: Tempura Asakusa, un sitio 100% sin gluten especializado en tempura. Madre mía qué bueno estaba todo. Crujiente, ligero, nada aceitoso… una maravilla. Si viajas a Japón en 3 semanas y necesitas opciones sin gluten, este sitio es parada obligatoria. Estaba todo increíblemente bueno, hasta el arroz blanco.

Por la tarde habíamos reservado a través de Klook la subida a la Tokyo Skytree. Importante: hay dos miradores, uno más bajo (y más barato) y otro más alto. Si quieres subir al segundo, tienes que comprar el billete específico. Las vistas desde arriba son impresionantes, y dicen que en días despejados se ve el Fuji. El día estaba despejado… excepto justo donde tenía que estar el Fuji, que había un nubarrón enorme. Cosas del destino. Si reservas con antelación puedes conseguir las entradas del mirador bajo, que es al que fuimos nosotros, por unos 12€.

Al bajar nos tomamos un matcha delicioso en The Matcha Tokyo y después quedamos con nuestros amigos en Ginza, probablemente la zona más exclusiva de Tokio. Es alucinante cómo cambia la ciudad de un barrio a otro: aquí todo son tiendas de lujo, escaparates espectaculares y cochazos circulando por avenidas impecables.
Esta vez sí conseguimos cenar en Teppan Baby. Está bueno, y avisando de la celiaquía limpian los utensilios y preparan el teppanyaki en una zona separada de la plancha. Es un poco turistada, no nos vamos a engañar, pero no está mal.

Para rematar el día nos fuimos a Torikizoku, en la zona de Shinjuku (hay varios). Es una cadena especializada en yakitori, brochetas a precios muy económicos y bebidas baratas. Además, abren hasta tarde, así que nos quedamos un buen rato tomando algo y hablando de la vida hasta que ya tocaba volver al hotel.
🏨 Noche en Tokio – FARE Akihabara
Día 10 – Akihabara, Harajuku y Shibuya (domingo, 28 de septiembre)
Hoy no madrugamos nada. El plan era tranquilo: pasear por Akihabara, la zona de nuestro hotel, sin prisas ni horarios. Yo además tenía una misión, comprarme el Apple Watch, que en Japón sale más barato que en España.
Tuvimos la suerte de que era domingo, y los domingos muchas calles de Akihabara se cortan al tráfico y se vuelven peatonales. Así que, después del ya tradicional desayuno del 7-Eleven, nos dedicamos a callejear y a entrar en tiendas a cuál más friki.
Para comer quedamos con unos amigos en un yakiniku. Es una de las opciones más seguras en Japón si eres celíaca, pero con matices.
🔔 Si comes yakiniku siendo celíaco, pide siempre la carne sin ninguna salsa ni marinado, y asegúrate de que las personas que comparten la parrilla contigo tampoco las usen. Las salsas suelen llevar soja con trigo, y si alguien echa carne marinada en el mismo grill, adiós a la comida segura. Incluso asegúrate de que el sitio cambia las rejillas del grill o pone un papel encima.

Después de comer, por pura casualidad, nos volvimos a encontrar con mis amigas Ana y Nuria de Un Mundo Contigo. Dos veces en tres días en una ciudad de 14 millones de personas. Nos fuimos juntas a las tiendas de juegos y maquinitas, que en Akihabara son edificios enteros de varias plantas.
Y ya que estábamos por la zona, fuimos a un sitio que tenía guardado desde hacía tiempo: mAAch ecute Kanda Manseibashi. Es un antiguo edificio de ladrillo de una estación de tren reconvertido en espacio de tiendas y cafeterías, encajado entre dos vías. Lo mejor es que ves pasar los trenes por ambos lados mientras paseas. Un plan diferente y muy cerca de Akihabara, se puede ir andando.

Por la tarde cogimos el metro hasta Harajuku y Omotesando, y este barrio me encantó. Tiene un rollo muy hipster: tiendas vintage, estudios de tatuajes, detallitos curiosos en cada esquina… Es el Tokio que más me apetecería volver a pasear.
Y luego llegó la cena. Esoragoto Udon, para mí el mejor sitio de udon del mundo, sin exagerar. Un local 100% sin gluten donde un señor hace los udon a mano delante de ti. Pedí el Soy Dandan con tempura y todavía lloro al recordarlo. Insuperable.
🔔 Ahora mismo Esoragoto Udon está cerrado, pero te recomiendo seguirles en Instagram para enterarte si vuelven a abrir. Si viajas a Tokio siendo celíaco, merece la pena estar atento a su cuenta.

Después de cenar bajamos paseando hasta el famoso cruce de Shibuya. Y te voy a ser sincera: fue una decepción. No sé por qué me lo imaginaba mucho más grande. Hay muchísima gente, y la mitad intenta correr al centro para hacerse una foto sin nadie en medio del cruce mientras el semáforo está en verde. Una locura. Merece la pena verlo si estás por la zona, pero no le dediques más de un rato.
Dimos una vuelta por los alrededores, pasamos por la estatua de Hachiko y acabamos metiéndonos en un centro de pachinko por curiosidad. Es una especie de máquina tragaperras con bolitas metálicas, y es dificilísimo entender cómo se juega. Entre el ruido, las luces y el humo, no aguantamos mucho. Además, no es solo un juego: Japón tiene un problema serio con el juego, y se nota en el ambiente de estos sitios.

Terminamos la noche con unos smoothies del 7-Eleven y a la cama, que el día había sido largo.
🏨 Noche en Tokio – FARE Akihabara




